martes, 23 de septiembre de 2008

Iglesia Católica mexicana propone prohibir la minifalda, ¿retorno al medioevo?

Así como lo leen, la Iglesia Católica mexicana en vocería del sacerdote, Sergio Román, en una publicación de la Arquidiócesis de México ha determinado que el uso de minifaldas, popular prenda de vestir que tiene varias décadas en los guardaropa de millónes de mujeres en el mundo, es motivo de "violencias sexuales" y abogan por su prohibición.

“Cuando exhibimos nuestro cuerpo sin recato, sin pudor, lo prostituimos porque provocamos en los demás sentimientos hacia nosotros a los que no tienen derecho”, escribió Román.

Esta postura presenta una convicción totalmente retrógrada por parte del clero católico mexicano y lo más grave, justifica las violaciones, responsabilizando a las féminas por este delito en su contra.

Además, resulta insólito, que en pleno siglo XXI, se promuevan este tipo de iniciativas tendentes a menoscabar la libertad individual de las mujeres a vestirse como les venga en gana. Lo más insólito, es que la Universidad de Sinaloa (Norte de México) ha prohibido a sus estudiantes usar dicha prenda.

Lo bueno del caso es que la respuesta no se ha hecho esperar y ha habido reacciones de repudio a dicha propuesta, incluída la de un grupo de féminas que protestó, luciendo minifaldas y escotes ante una importante Catedral en Ciudad de México.

A continuación, algunas notas de prensa relacionadas:







sábado, 20 de septiembre de 2008

Por primera vez una trabajadora sexual participa en la Cumbre Mundial Sobre el Sida






ELENA REYNAGA, PRIMERA TRABAJADORA SEXUAL QUE INTERVIENE EN LA CUMBRE MUNDIAL SOBRE EL SIDA


“Es hora de que nos tengan en cuenta”


Titular de la asociación de meretrices argentinas y dirigente de la Red de Trabajadoras Sexuales de América latina, Reynaga atribuyó a las persecuciones y falta de reconocimiento de su actividad la alta prevalencia del VIH entre sus representadas.

“Es la primera vez que en la conferencia más importante a nivel mundial sobre sida una trabajadora sexual puede contar con sus propias palabras las aberraciones, la discriminación y la injusticia que sufre esta población en el mundo. Pudimos llegar, gritar estas verdades ante más de 10 mil personas y exigir el cumplimiento de nuestros derechos en cada uno de nuestros países.”

Así lo describió Elena Reynaga, secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) y secretaria ejecutiva de la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe, en diálogo con PáginaI12, luego de hacer su ponencia en la XVII Conferencia Internacional sobre el Sida, que se desarrolla hasta el viernes en la Ciudad de México.

Durante su exposición –por la que fue ovacionada por los presentes y seguida por miles de personas vía Internet–, Reynaga señaló la “falta de reconocimiento como trabajadores” como la principal causa de la prevalencia del VIH en las trabajadoras y trabajadores sexuales. “No se busca ninguna clase de legislación en especial, sino la posibilidad de contar con los derechos de cualquier trabajador”, sostuvo.

Para reducir la exposición de ese sector al VIH “es necesario lograr que se respeten sus derechos humanos. En algunas partes del mundo directamente no son tomados como sujetos de derecho, se les niega el acceso a la salud e incluso a la propia existencia”, advirtió.

A la hora de hablar de VIH, existe una premisa naturalizada que señala a las personas que subsisten mediante el trabajo sexual como una “población vulnerable ante la epidemia”.

Afirmación que Reynaga se encargó de refutar, dándole otro giro: “En realidad, nos convierten en un grupo más vulnerable con políticas que nos reprimen de distintas maneras”.

La dirigente, que inició su militancia en 1994 a través de la creación de Ammar, remarcó que “no sólo en Argentina las trabajadoras sexuales son reprimidas por la policía, que encarcela a compañeras, las golpea y las viola, sino que además les da la espalda porque la Justicia ignora sus denuncias y no investiga la enorme cantidad de crímenes que aún permanecen impunes”. En América latina, en los últimos 10 meses las organizaciones civiles han contabilizado 34 homicidios de prostitutas.

La violencia estatal, que para Reynaga es “consecuencia directa del no reconocimiento de la prostitución como trabajo autónomo”, también se aplica desde las políticas públicas de salud. En ese sentido, rechazó los exámenes médicos obligatorios y solicitó la eliminación de la tarjeta sanitaria que algunos países exigen a las mujeres para ejercer el trabajo sexual por considerarlos “abiertamente discriminatorios”.

Así también entendió la actitud de los organismos internacionales que dejan fuera de los debates sobre políticas públicas para erradicar la epidemia a las organizaciones sociales de trabajadoras y trabajadores sexuales. “¿Quién mejor que nosotras va a saber lo que necesita nuestra población? –indicó–. Sin embargo llevan a cabo medidas, como la que recientemente elaboró Onusida sin consultarnos, como si nuestra actividad no fuera decente.”

Lo mismo sucede con el financiamiento que esas entidades ponen a disposición para luchar contra la enfermedad. Al respecto, la titular de Ammar denunció que “además de que se financia sin conocer las necesidades reales de las poblaciones, los recursos son escasos y no son administrados por las organizaciones de base de trabajadoras sexuales. Es hora de que no nos consideren parte del problema sino participantes necesarias de la solución”, concluyó.
Informe:

Ailín Bullentini.

Fuente original de esta noticia:

viernes, 19 de septiembre de 2008

En defensa de una concepción de individualismo

Un tema que suele presentarse mucho en las continuas disyuntivas filosóficas que se generan entre los defensores de algunas corrientes políticas, es la referente al individualismo, entendiéndolo como la búsqueda del beneficio propio aún a costa del perjucio de los demás. Por otro lado figura el colectivismo, entendiéndolo como la búsqueda del beneficio general, anteponiendo este principio a todo derecho del individuo a procurarse su propio bienestar y supervivencia.

Para entender todo esto, debemos ubicarnos en un plano filosófico e histórico, de acuerdo a algunos señores pensadores del siglo XVIII como el suizo- francés J.J Rousseao, la sociedad surgió de la necesidad de los individuos de agruparse para lograr metas y beneficios comunes, de ahí posteriormente se establecieron normas y surgió el concepto de "Libertad Civil", como concepción más avanzada y "civilizada" que la "Libertad Natural", en la cual se encontraba el hombre antes de que surgiera el modelo societario tal como lo conocemos hoy.

De este principio, entendemos que un individuo solo ante el mundo dificilmente hubiése podido avanzar más allá del primitivismo más elemental y que ya para el solo hecho de garantizar la supervivencia de la especie hacía falta una forma de asociación, por lo menos temporal; la del hombre y la mujer para poder procrear.

Existe un criterio más o menos unánime entre sociologos, politólogos y otros estudiosos de la sociedad, el ser humano y su conducta, tendiente a caracterizarnos como "seres sociales", interdependientes y así nos hemos estructurado. No obstante, el siglo XX fue escenario de experimentos sociales donde tanto el individualismo exacerbado, como el colectivismo llevado a sus últimas consecuencias terminaron dando paso a experiencias traumáticas, las cuales todavía hoy presentan sus nefastas consecuencias, teniendo ambas entusiastas promotores en la actualidad.

Desgraciadamente, pocos son los que entienden en la actualidad, que lo más importante es el equilibrio, el individualismo exacerbado conlleva a desequilibrios sociales, conflictos y niega la propia esencia de la sociedad; sin embargo el individualismo como tal no es malo, todo lo contrario, el ser humano tiene que tener la capacidad de lograr su propia autorealización, fortaleciendo su individualidad y dar rienda suelta a todo su ser. Los colectivistas niegan esta posibililidad, pretendiendo reducir al ser humano a un simple componente, uniformado y regimentado dentro de la "masa".

Si desde siempre las sociedades hubiésen estado compuestas de estos "hombres masa" los cuales son moldeados tanto por la sociedad de consumo de nuestra sociedad capitalista globalizada como por los totalitarismos colectivistas de antaño y olgaño; nunca hubiésen existido seres humanos formidables y dispares con el genio de Sócrates, Jesús de Nazareth, Leonardo Da Vinci, Galileo, Mozart, Simón Bolívar, Napoleón Bonaparte, Bakunin, Marx, Emile Armand, Oscar Wilde; entre muchos otros que han contribuido a la humanidad con pensamientos, creaciones e ideas que para bien o para mal han marcado el rumbo de toda nuestra especie.

Además, es importante diferenciar el individualismo del egoismo, el egoismo como tal ha sido el causante de desequilibrios sociales y económicos que tienen su origen en la codicia. Cuando una empresa aseguradora que presta servicios médicos, niega la cobertura a un enfermo (para ahorrarse cualquier cantidad de dinero) que posteriormente muere por una acción a su salud que podía ser curable, estamos en presencia de un hecho criminal, egoísta, de esos que una visión exacerbada de la ganancia individual (en este caso para dicha compañía) terminan generándose.

Existe una visión individualista más allá del modelo consumista actual, el individualismo genuino reivindica al ser humano, su esencia individual, y considera elementos masificadores y uniformizantes, tanto la cultura de consumo promovida en nuestra sociedad globalizada caracterizada por sus patrones de consumo voraz, como los modelos totalitarios colectivistas, en los cuales toda iniciativa individual es suprimida en pro del colectivo. Para estos efectos, ser individualistas, es atrevernos a ser humanos, genuinos, auténticos, sin permitir que ningún contexto nos etiquete y nos discipline, por así decirlo.

Para concluir esta breve disertación, algo que quiero plantear es que lo importante es entender, apreciar y practicar el equilibrio; individualismo y colectivismo no necesariamente han de ser terminos antagónicos, pueden ser conciliables y de ahí lograremos avanzar de forma más positiva hacia la edificación de un mundo mejor para todos. Sin embargo, el ser humano requiere de todo el espacio necesario para poder desarrollar su propia individualidad y así alzanzar el nivel de un ser social y libre.